Para empresas

Señales de que tu supervisor necesita formación en liderazgo

Por Joannie Lahoz Medina · · 2 min de lectura

Pasa en casi todas las empresas: la persona que mejor hacía su trabajo recibe el ascenso a supervisor. Tiene sentido, se lo ganó. Pero de un día para otro pasa de hacer bien su trabajo a lograr que otros lo hagan bien, y eso es otra cosa. Casi nadie le enseña cómo.

Estas son las señales que más vemos cuando un supervisor necesita apoyo.

1. Lo hace todo él mismo

Le cuesta delegar porque «es más rápido si lo hago yo». Al final trabaja hasta tarde, el equipo no aprende y todo se detiene cuando él no está.

2. El equipo espera instrucciones para todo

Nadie toma una decisión sin consultarle. A veces es porque nunca explicó qué esperaba; otras, porque corrige tanto que la gente prefiere no arriesgarse.

3. Evita las conversaciones difíciles

Sabe que alguien llega tarde o entrega mal, pero no lo habla. O lo habla cuando ya está molesto, delante de otros y de mala forma.

4. Sigue actuando como compañero

Ascendió dentro del mismo equipo y no sabe marcar la diferencia entre la amistad y el rol. Le cuesta exigir a quienes hasta ayer eran sus iguales.

5. Hay rotación o quejas en su área

Se van personas que en otras áreas rendían bien, o llegan quejas a Recursos Humanos siempre desde el mismo equipo. Es de las señales más claras, y de las más caras.

6. Se entera tarde de los problemas

El equipo no le cuenta lo que pasa, y cuando se entera ya es un problema grande. Casi siempre es falta de confianza, no de información.

7. Da resultados, pero a costa del equipo

Cumple las metas, pero con gritos, presión constante o gente agotada. Funciona un tiempo; después se nota en la rotación y en el ambiente.

Por qué pasa

No es falta de capacidad. Liderar se aprende, igual que se aprendió el trabajo técnico. El problema es que muchas empresas ascienden a alguien y esperan que aprenda solo, sobre la marcha y con su equipo como práctica.

Qué puedes hacer

  • Habla con él antes de sacar conclusiones. Pregúntale qué le cuesta más. Muchas veces él mismo sabe dónde se traba.
  • Escucha también al equipo. Una evaluación 360° te da una imagen completa sin depender de una sola opinión.
  • Dale herramientas concretas: cómo delegar, cómo dar retroalimentación, cómo organizar al equipo, cómo manejar un conflicto.
  • Acompáñalo en el tiempo. Un taller de un día ayuda, pero lo que cambia hábitos es practicar y tener a alguien con quien revisar cómo va.
  • Hazlo antes del próximo ascenso. Si sabes que alguien va a supervisar, prepáralo antes, no después.

¿Tienes supervisores que necesitan apoyo?

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